Archive for junio, 2010

Terapia Gestalt.

Yo soy yo, Tú eres Tú
Tú haces lo Tuyo, Yo hago lo Mío
Yo no vine a este mundo para vivir
De acuerdo a tus expectativas
Tú no viniste a este mundo para vivir
De acuerdo con mis expectativas
Yo hago mi vida, Tú haces la tuya
Si coincidimos, será maravilloso
Si no, no hay nada que hacer.

Fritz S. Perls (1893-1970)

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¿Cómo fabricar un test de CI?

1. Se elabora una serie de pruebas que, supuestamente, miden la habilidad intelectual innata. Es decir, se trata de reunir un conjunto de tareas que no dependan del conocimiento académico o cultural.
2. El test se pasa a un gran número de sujetos y se aplican herramientas estadísticas para analizar los resultados. Hay que eliminar aquellos ítems del test que no correlacionan con el resto del conjunto y que, según se supone, no miden la inteligencia innata.
3. Repetimos este procedimiento varias veces para refinar el test y aplicamos la versión final a otra muestra de sujetos. Calculamos la puntuación media que corresponde al coeficiente de inteligencia 100. Si alguien obtiene este resultado, tiene inteligencia media.
4. Para respaldar la validez de la prueba, se aplican a la misma muestra de sujetos el test nuevo y otros test de CI de buen renombre. Se evalúa la correlación de los resultados de nuestro test con los resultados de los otros tests.
Si ésta es alta, ¡eureka!, hemos creado un test científico de inteligencia.

¿Quién la tiene más grande?

El más capullo de mi clase (¡Qué elemento!)
llegó hasta el parlamento
y, a sus cuarenta y tantos años,
un escaño
decora con su terno
azul de diputado del gobierno.
Da fe de que ha triunfado
su tripa, que ha engordado
desde el día
que un ujier le llamó «su señoría»
y cambió a su mujer por una arpía de pechos operados.
Y sin dejar de ser el mismo bruto,
aquel que no sabía
ni dibujar la o con un canuto.
El superclase de mi clase (¡qué pardillo!)
se pudre en el banquillo
y, a sus cuarenta y cinco abriles,
matarile,
y a la cola del paro
por no haber pasado por el aro.
Vencido, calvo y tieso
se quedó en los huesos
aquel día
que pilló a su mujer en plena orgía
con el miembro del miembro (¡qué ironía!)
más tonto del congreso.
Y sin dejar de ser el mismo sabio
que para hacer poesía
sólo tenía que mover los labios…
Joaquín Sabina

John Watson.

John Watson (1878-958). “Padre del Conductismo”. Psicólogo y Filósofo.

Su hipótesis: “Lo único observable  es la conducta, es lo  único que se ve”

Para comprender el Conductismo es necesario comenzar por la observación de la gente

Este es el punto de partida fundamental del conductismo. Muy pronto se descubrirá que la auto–observación, además de no ser la manera más fácil y natural de estudiar psicología, resulta simplemente imposible. Dentro de nosotros mismos sólo podemos comprobar las formas más elementales de respuesta. Por el contrario, cuando empezamos a estudiar lo que hacen nuestros vecinos advertimos que rápidamente adquirimos experiencia para clasificar su conducta y crear situaciones (presentar estímulos) que lo harán comportarse de una manera previsible para nosotros.

Definición del Conductismo

En el presente, las definiciones no son tan populares como lo fueron en otras épocas. La definición de cada ciencia, de la física, por ejemplo, necesariamente tendría que incluir la de todas las demás. Esto mismo vale respecto del conductismo. Todo cuanto en la actualidad podemos hacer para definir una ciencia es, casi, describir un círculo alrededor de aquel sector de la ciencia natural que reclamamos de nuestro dominio.

El conductismo —según queda entendido a través de nuestra exposición preliminar—, es, pues, una ciencia natural que se arroga todo el campo de las adaptaciones humanas. Su compañera más íntima es la fisiología. En efecto, conforme avancemos en este sentido, podríamos llegar a preguntarnos si es posible diferenciar el conductismo de esa ciencia. En realidad, sólo difiere de la fisiología en el ordenamiento de sus problemas; no en sus principios fundamentales ni en su punto de vista central. La fisiología se interesa especialmente en el funcionamiento de las partes del animal; por ejemplo, el sistema digestivo, circulatorio, nervioso, los sistemas secretorios, la mecánica de las reacciones nerviosas y musculares. En cambio, aunque muy interesado en el funcionamiento de dichas partes, al conductismo le importa intrínsecamente lo que el animal —como un todo— hace desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana.

El interés del conductista en las acciones humanas significa algo más que el del mero espectador; desea controlar las reacciones del hombre, del mismo modo como en la física los hombres de ciencia desean examinar y manejar otros fenómenos naturales. Corresponde a la psicología conductista poder anticipar y fiscalizar la actividad humana. A fin de conseguirlo, debe reunir datos científicos mediante procedimientos experimentales. Sólo entonces al conductista experto le será posible inferir, dados los estímulos, cuál será la reacción; o, dada la reacción, cuál ha sido la situación o estímulo que la ha provocado.

METODO CIENTIFICO.

Cuadro

Antecedentes históricos del Método Científico

  • En la Antigüedad, Aristóteles consideraba que la investigación científica debía partir de las observaciones directas para llegar a principios generales (proceso inductivo) a partir de los cuales se deducían (proceso deductivo) los enunciados que se habían observado previamente.
  • Durante los siglos XVI y XVII las reflexiones acerca del método ocupan un lugar fundamental. Francis Bacon (1561-1650) propone que para descubrir las leyes de la naturaleza hay que acumular gran número de datos procedentes de la observación y de la experimentación, subraya la importancia de la cuantificación y la necesidad de contrastar los principios inductivos con los hechos de la experiencia.
  • En ese período se produce la llamada revolución científica: “En épocas anteriores el conocimiento era sancionado por las escuelas, los consejos, los sabios, la autoridad de los santos, la revelación y las Santas escrituras; en cambio en el siglo XVII se sostenía que la Ciencia se basaba en cimientos empíricos y en el buen sentido. Cualquiera que comprendiese el arte de realizar experimentos podía poner a prueba las verdades científicas y ese factor introducía una diferencia fundamental entre la nueva ciencia y el conocimiento tradicional” (Cohen, 1989, p.140). En ese cambio, pensadores como Galileo Galilei (1564-1642) e Isaac Newton (1642-1727) jugaron un papel fundamental al sentar las bases de lo que hoy conocemos como método científico.
  • Los siglos XVIII y XIX constituyen un período de expansión del método científico, su utilización no se reduce a la astronomía y a la física como en la etapa anterior, sino que se implanta en disciplinas muy diversas y se consolida como el único método válido para hacer Ciencia.