Archive for junio, 2011

Mi discurso de despedida.

COMO HOJA QUE LLEVA EL VIENTO

Como hoja que lleva el viento,…Me detuve delante de la gran Casa Familiar…tras realizar una breve mirada a lo que es la fachada enseguida observé la preciosa y blanca imagen de San Francisco que me invito a llamar. Los nervios y la curiosidad de la razón por la que había llegado, pronto de evaporaron  dando paso a una paz interior y un sosiego que nunca antes había sentido. Las increíbles plantas y flores que adornan la entrada, llamaron mi curiosidad. Me parecieron increíbles, sorprendentes. (Ahora sé con certeza que se trata de las maravillosas manos del Hno. Javier).

Sin embargo, fue el retrato del Hno. Isidoro quien capto mí mirada fijamente.

Me senté… Y durante unos segundos me quede ensimismada,… tratando de encontrar una explicación a lo que mi extrema sensibilidad me estaba mostrando,… dejando volar mis emociones y tratando de hallar la explicación  a la magia que había sentido durante tan solo 4 minutos de la vida…y que en mi mente habían sido toda una aventura de nuevas sensaciones.

Fue entonces cuando el movimiento de una puerta interrumpió mis pensamientos,… inesperadamente nuestros  ojos se cruzaron mostrándome cariño, paz, dulzura,… y regalándome la que para mí fue su primera sonrisa…Hno. Juan. (Una de las personas más especiales que he conocido y que me llevo en la mente).

Ya tenía nombre para mis sensaciones…en ese momento supe claramente que era todo el amor que reside en el hogar, dentro de cada una de las personas que lo forman, la hermosa sensación que me envolvía.

Tras la espera…se dirige a mí una chica dulce dulce, con una sincera y gran sonrisa. Ana. En un principio me recordó a una pequeña duendecilla feliz,…(poco a poco he descubierto que es un ángel en todos los sentidos de la palabra)…

Es entonces cuando me dirijo a realizar la entrevista. Fue en el trayecto del pasillo que observe una pared de cristal, y  tras ella asomaban otras dos pequeñas duendecillas trabajadoras. (Recuerdo ver a Irene y a Pilar Vela ensimismadas en sus tareas).

Todavía aumentaron mis emociones cuando realice la entrevista con mucha naturalidad y sin los nervios que en otros momentos me habían atacado.

Recordé en esos momentos a una persona que años antes me había marcado la labor de los Hnos. Franciscanos en mí. (El Pulga) Este se encargo de transmitirnos (entre otros) el mensaje de “amor, paz y solidaridad” que tan claramente había experimentado durante momentos antes.

Sin hacerme ningún tipo de ilusiones, ni proyectar en mi mente una ligera idea sobre el trabajo en la casa, salí satisfecha.

Así es como recuerdo ese primer contacto con algunos de vosotros,…sinceramente muy agradable.

Pues bien, es ahora cuando llevo compartiendo mi profesión en la casa durante 14 meses con todos vosotros, cuando me doy cuenta de lo realmente importantes que sois para mí. Admiro la entereza con la que se lleva la casa, sin sorprenderme ahora que os conozco mejor, que cualquier ser humano que pase por ésta, tiene que estar dotado de una sensibilidad y competencia extrema, como sois todos vosotros. Pronto comprendí que el capital humano que hay invertido en el personal laboral de la casa es muy selectivo, profesional y competente.

Ahora, como en otras ocasiones, quiero gritar al cielo lo enormemente agradecida que os estoy de haber podido compartir con todos vosotros este breve pero intenso espacio de mi vida. Me sincero añadiendo lo enamorada que me he sentido de todos los miembros que desde todas las áreas hacéis que este sueño sea posible, a nuestros tan dedicados “voluntarios”, a la vez que de todos los residentes. (No lo puedo evitar, me parecen maravillosos). Es a ellos a quienes en gran parte tengo que agradecer todo mi aprendizaje, ya que me han abierto horizontes, sincerándose y dejándome entran mas allá de lo que nunca me hubiera imaginado. Dejando que los conociera profundizando en su “universo” y aventura personal.

En una ocasión el Hno. Juan me dijo que Cruz Blanca éramos todos. En ese momento no lo comprendí. Estaba ciega. Consideraba que la admiración debía girar en una sola dirección que formaban los Hnos. Franciscanos. Sin embargo, ahora si entiendo y comparto su exposición, ya que me considero una más de la familia…(que sentimiento tan hermoso).

A lo largo de este tiempo he pretendido, (al igual que transmitir mis conocimientos sobre Educación Social o Pedagogía,) aprender con todos vosotros.

Considero que todo el trabajo que he realizado me ha hecho crecer como persona, tanto profesionalmente como personalmente, por lo que os vuelvo a estar agradecida ya que no conozco o deseo mayor riqueza que la que me habéis ofrecido con mi desarrollo como ser.

Recuerdo que comencé mi contrato en Marzo, con intención de finalizarlo en Mayo.

Recuerdo esos primeros días desorientados y revestida de trabajo, a la vez que interesadísima y emocionada. Al poquito de llegar me toco realizar el resiplus de todas las actividades que se realizaban (y cierto es que de  alguna tenía los conocimientos mínimos, por no nombrar “microgimnasia” que no sabía ni lo que realmente era.) Estudie en profundidad los talleres y en este sentido tengo que agradecer la orientación y cooperación de los voluntarios que los desempeñan como Flor, Concha, Cristina, Montse, Angel, Jose Mª y Montse, Laura, Javier, Ernesto y Virginia entre otros. Gracias a ellos la integración por mi parte en los talleres fue inmediata.

No obstante, sin terminar esta tarea, y sin abandonar la coordinación de los talleres e impartiendo desde el primer momento tres de ellos, y sin nombrar otras ocupaciones diarias, llego “el día de las familias”.

Casi me da un yuyu cuando mi compañera Heyleen me pasa casi un millar de fotos, para realizar el video (del que tengo que dar las gracias nuevamente por brindarme esa labor, ya que me ayudo mucho a conocer a los residentes y a sensibilizarme con la casa). A todo esto no incluyo los nervios de conocer a los familiares, añadidos a todas las dinámicas que realizamos a lo largo de la mañana, o la interpretación poco preparada del coro.

Sin darme cuenta, nuevamente se me plantea un nuevo reto, terminan los voluntarios el curso dando paso al verano…pues que me toco…elaborar y desempeñar las actividades del verano (junio y julio). Otro barco que llegaba cargado de ideas y de energía para derrochar con todos ellos. Logre reunir a un grupo de nuevos voluntarios para ayudarme a desarrollar la labor, contando con personas  como Fernando, Carmen y Roció, Nacho y Lisa o Merche “nuestra voluntaria”…Gracias a todos y con la ayuda de nuestros estupendos auxiliares, logramos superar un verano lleno de momentos felices para nuestros residentes y nosotros mismos. Así sucesivamente,… luego programar el nuevo curso,…

En fin que pronto entré en la dinámica de trabajo de Cruz Blanca. Me convertí en otra “duendecilla trabajadora” de la casa, y poco a poco un miembro más de la familia.

Todavía siento las primeras emociones experimentadas con los residentes el momento en que Ana me los presento. Siento la sonrisa de David y la impresión que causo Víctor en mí, entre muchos otros. Tal vez lo podría haber vivido de mil formas diferentes, pero el trato de Ana con los chicos,…la forma en que nos recibían todos ellos tan cariñosamente,…el contacto físico que todos ellos necesitaban y que tan amablemente lleno mi compañera con sus sonrisa,…de verdad que no quiero borrar esos momentos de mi mente, …que no quiero olvidar el primer abrazo del Hno. Juan, (que os aconsejo que lo abracéis siempre que tengáis ocasión porque es maravilloso sentir su calor),…que no quiero olvidar a mis dos compañera Irene y Pilar, (que me han facilitado todo cuanto he necesitado sin llamarme pesada en ningún momento, y creo que ocasiones ya han tenido) además de haberme escuchado siempre y alegrar el espacio de trabajo (son sorprendentes (todo corazón y además las tengo un cariño muy grande). Tampoco quiero olvidar al por mi admirado Hno. Javier, con su energía, fuerza, y sus delicadas manos con las que cuida de las plantas y los enfermos,… por no nombrar la “sopa de pescado” que tuve el gusto de probar el día de San Francisco y que tan exquisita estaba. Pero lo que más me ha gustado del Hno. Javier han sido sus conversaciones. Cuando cuenta sus aventuras me quedo callada, y disfruto escuchándolo. Sencillamente me encuentro bien a su lado (que a su vez no sucede con todas las personas. Lo admiro).En ningún momento me quiero olvidar de Heyleen, ya que de ella no me cansaría de mencionar cosas buenas, pues destaca por su bondad, creatividad y solidaridad (siempre se preocupa por todos). Y de mis compis las educadoras, con las que considero se ha canalizado el trabajo correctamente, además de haber seguido el modelo de nuestra Marisum como referencia para el desempeño de mis tareas. Con ellas, quiero recordar los buenos momentos. Tampoco quiero olvidar a los que han sido mis compañeros, aunque nuestras disciplinas no se hayan cruzado en tantas ocasiones, pero que en las necesarias si han sido de gran ayuda y admiración como a Cristina, Lucia y Alba, Sandra, Nacho, Ana Laliena (con quien me voy a seguir viendo unos días en la guardería), María, Mario, el tan solicitado José Ramón, o la cariñosa Pili Paul. Ni a los voluntarios como Asun, Merche y Jesús, Julieta, Juan y Carmen, Mª Angeles o Isabel, entre otros, que constituyen otro de los importantes pilares de la casa, y que tan atentamente lo llevan a cabo.

Bueno me doy cuenta de que no terminaría nunca de escribir los nombres de todas las personas a las que les estoy agradecida, ya que tendría que incluir a todos los auxiliares, cocineras, limpieza y a todos los voluntarios con los que he compartido tantos y tantos momentos diseñando y llevando a cabo multitud de actividades.

Pues es a todos vosotros a quienes agradezco que hayáis hecho de mi vida una aventura que realmente ha merecido la pena. Es con esto con lo que me quedo, “ha Merecido la Pena”.

Deseo que todas las personas sepan disfrutar del dulce “polen” que nos ofrece Cruz Blanca, posándose con sus pequeñas patitas, (como si de una abejita se tratara) en el polen de esta “flor”, y se queden pegaditas del disfrute como me ha pasado a mí. (Que sigo pegadita y me va a costar mucho poder volar).

Son muchos los valores que he podido comprobar existentes  en la casa en este breve espacio de tiempo. Valores como la dignidad, el respeto, la tolerancia, el cariño, la solidaridad, y sobre todo la humildad y el compañerismo. Todos ellos forman lo que busco en mi ejercicio profesional y personal, valores que me empeño en tratar de encontrar y transmitir yo misma. Es la razón principal por la que estoy aquí hoy con todos vosotros, sintiéndome muy feliz y afortunada por ello.

Por todo esto y por lo que aun me callo,… quiero pensar que parte del trabajo, del esfuerzo y la dedicación que os he brindado a toda esta Gran Familia que formáis en la casa “San Lorenzo” perdure. Y de no ser así, puedo asegurar que ha sido todo un placer el compartir estos momentos maravillosos con todos vosotros. Entre todos habéis sacado lo mejor de mí, habéis despertado el amor por mi vocacional profesión y…sinceramente os lo agradezco.

Yo no puedo dar consejos,…pero si me atrevería a recordaros,… que cada mañana cuando salga el sol y entre por una pequeña rendija de la persiana,…cuando despertéis de vuestros dulces sueños,…penséis, (al igual que yo en todos estos meses)…lo enormemente agradecidos que estamos a la vida, por compartir este gran día con una Familia tan especial como es “Cruz Blanca”.

Hoy quiero regalaros para que quede en casa,… un trocito de mi corazón…y al paso como les digo a mis hijos,… unos polvitos mágicos de felicidad.

Y como siempre digo que tengo mucha suerte de estar aquí con todos vosotros,… mi deseo (si me lo permitís) es volver en algún momento,… como esa hoja que el suave viento voló hasta vuestra puerta un día de primavera, como aquel 12 de Marzo sucedió,… y poder estrecharos nuevamente entre mis brazos, deseando hasta entonces que la familia siga creciendo con la ayuda de todos vosotros que hacéis posible que nuestra Casa Familiar “San Lorenzo” sea tan especial.

Me despido con el estribillo de una canción de José Antonio Labordeta, cuyo gusto también ha despertado estando en la casa, (con Flor) y que en esta ocasión describe mis sentimientos.

“Albada de la ausencia”

Aunque me voy no me voy,
aunque me voy no me ausento.
Aunque me voy de persona,
me quedo de pensamiento.

Gracias.

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Queda prohibido.

Hace unos días, preparando una exposición sobre el taller de “Poesía” realizado en mi trabajo,  encontré un poema atribuido a Pablo Neruda de titulo “Queda prohibido”.  Hoy lo he vuelto a leer, enterándome a su vez, de que dicho poema pertenece a otro autor “Alfredo Cuervo Barredo”.

A continuación os lo pego y presento, deseando que lo disfrutéis.

QUEDA PROHIBIDO

¿Qué es lo verdaderamente importante?,
busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de irreales ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes,
¡no me extraña que exista tanta confusión,
tanta lejanía de todo, tanta desilusión!.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira puede uno convivir,
cada cual es quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando los necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a todos aquellos que me quieren.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hallar mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
odiar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
sentir que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

Alfredo Cuervo Barrero.

El aprendizaje cooperativo.

Pere Pujolás Maset (Apuntes de la lectura del libro)

IDEAS CLAVE:

1.- Las escuelas y las aulas inclusivas son imprescindibles para configurar una sociedad sin exclusiones.

2.- Hay que saber gestionar la heterogeneidad de un grupo clase, en lugar de ignorarla o reducirla

3.- Introducir el aprendizaje cooperativo equivale a cambiar la estructura de aprendizaje en un aula.

4.- La cohesión del grupo es una condición necesaria, pero no suficiente, para trabajar en equipos cooperativos dentro de la clase.

5.-Las estructura cooperativas aseguran la interacción entre los estudiantes de un equipo.

6.- El aprendizaje cooperativo es también un contenido que hay que enseñar.

7.- El aprendizaje cooperativo facilita y potencia el desarrollo de algunas competencias básicas (CCBB)

8.- El grado de cooperatividad de un grupo depende del tiempo que trabajan juntos y la calidad del trabajo en equipo.

9.-El aprendizaje cooperativo es una forma de educar para el diálogo, la convivencia y la solidaridad.