Archive for abril, 2012

Cáritas. Spot de Alejandro Toledo

Simplemente os muestro el reflejo de nuestra cruda realidad…la de todos.

Soy educadora en el comedor social de Cáritas en Sant Cugat del Valles. Supuestamente es uno de los pueblos mas ricos de españa. No lo pongo en duda. Sin embargo yo como voluntaria del comedor contemplo otra realidad. Una realidad que poco tiene que ver con la riqueza que se anuncia en este lugar. Mas bien todo lo contrario. La realidad que yo veo, es la de personas que viven sin techo, sin agua en las casa donde se alojan, sin ropas que los haya tapado del frío de estos dias atras, sin comida, sin autoestima, sin ganas de vivir,…personas que sufren pensando que el fin de semana tendrán hambre sus hijos y no estará abierto ni el colegio ni el comedor social donde se les de una sola comida al día.

Axel me acaba de pasar un video. Este video refleja la realidad que vivimos en el comedor, aunque tras salir de este se contemple nuevamente la hermosa ciudad de Sant Cugat llena de zonas verdes y con una limpieza extrema de sus calles. Parece que no es lugar para personas que por diversas circunstancias se encuentran en esta situación. Lo peor de todo es que no parece haber ningún lugar, pero en ninguna parte…

mi solucion, o mi propuesta de mejora al problema consiste en estar ahi, en hablar con ellos, en ayudarles de algun modo a mantener una esperanza por pequeña que sea.

Mi aportacion no es economica, pero si afectiva, les regalo mi atencion, mis sonrisas, abrazos y besos. SENTIMIENTOS que surgen sin necesidad del dinero, simplemente de ser  yo misma.

Simplemente os muestro el reflejo de nuestra cruda realidad…la de todos.

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El Triple Filtro

Cada hombre posee dentro de sí una parte de la verdad, pero a menudo sólo puede descubrirla con ayuda de los otros. Sócrates.

El Triple Filtro

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su  conocimiento. Un día, un conocido se encontró con el gran filósofo y dijo:

– “¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?”

– “Espera un minuto -replicó Sócrates-, antes de decirme cualquier cosa,
quisiera que pasaras un pequeño examen.

Es llamado el examen del “Triple filtro.”

– “¿Triple filtro?”

– “Correcto”. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea tomar un momento y filtrar lo que vas a decir.

Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.

El primer filtro es el de la verdad:

“¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?”.

– “No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y……..”

– “Bien, entonces realmente no sabes si es cierto o no”.

Ahora permíteme aplicar el segundo, el filtro de la bondad:

“¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?”

– “No, por el contrario………”

– “Entonces -continuó Sócrates-, tú deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Tú puedes aún pasar el examen, porque queda un filtro”:

El filtro de la utilidad:

“¿Será útil para mi lo que vas a decirme de mi amigo?”

– “No, realmente no”.

– “Bien -concluyó Sócrates-, ¿si lo que deseas decirme no es cierto ni bueno e incluso no es útil, por qué decírmelo?”

Es por eso que Sócrates siempre ganó un alto respeto.

¡Qué buena la última frase de Sócrates antes de morir!:

-Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo descuides-

Según Aristóteles:

 

No escribe libros, renuncia a la oratoria, no cobra a sus discípulos. Y no presume de sabiduría. Le dijeron que la pitonisa había dicho que no existía un hombre más sabio que él, pero él lo interpretó diciendo que quien cree que no sabe nada es quien más cerca está de la sabiduría, no los que creen que todo lo saben. Era un hombre impulsado por su interior a buscar la verdad, y dedicó toda su actividad a examinarse a sí mismo y a los demás respecto al bien del alma, la justicia y la virtud en general. Pensaba que la vida sin este tipo de reflexiones no merecía ser vivida. Se comparaba a sí mismo con un tábano que aguijonea a los demás para que no se duerman y presten atención a la virtud.

 

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.” Aristóteles