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Queda prohibido.

Hace unos días, preparando una exposición sobre el taller de “Poesía” realizado en mi trabajo,  encontré un poema atribuido a Pablo Neruda de titulo “Queda prohibido”.  Hoy lo he vuelto a leer, enterándome a su vez, de que dicho poema pertenece a otro autor “Alfredo Cuervo Barredo”.

A continuación os lo pego y presento, deseando que lo disfrutéis.

QUEDA PROHIBIDO

¿Qué es lo verdaderamente importante?,
busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de irreales ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes,
¡no me extraña que exista tanta confusión,
tanta lejanía de todo, tanta desilusión!.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira puede uno convivir,
cada cual es quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando los necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a todos aquellos que me quieren.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hallar mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
odiar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
sentir que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

Alfredo Cuervo Barrero.

¿Quién la tiene más grande?

El más capullo de mi clase (¡Qué elemento!)
llegó hasta el parlamento
y, a sus cuarenta y tantos años,
un escaño
decora con su terno
azul de diputado del gobierno.
Da fe de que ha triunfado
su tripa, que ha engordado
desde el día
que un ujier le llamó «su señoría»
y cambió a su mujer por una arpía de pechos operados.
Y sin dejar de ser el mismo bruto,
aquel que no sabía
ni dibujar la o con un canuto.
El superclase de mi clase (¡qué pardillo!)
se pudre en el banquillo
y, a sus cuarenta y cinco abriles,
matarile,
y a la cola del paro
por no haber pasado por el aro.
Vencido, calvo y tieso
se quedó en los huesos
aquel día
que pilló a su mujer en plena orgía
con el miembro del miembro (¡qué ironía!)
más tonto del congreso.
Y sin dejar de ser el mismo sabio
que para hacer poesía
sólo tenía que mover los labios…
Joaquín Sabina

Qué razón tenías papá,…

Qué razon tenias papá,
cuando me dijiste que a mi edad
aun no estaba preparado para controlar mi vida,
que era yo muy joven,
que esperara un poco más de tiempo
y luego tú mismo me ayudarias a independizarme.
y, sin embargo… preferí no escucharte…
te dejé con la palabra en la boca,
y me fuí de la casa,
según yo, a comerme al mundo a rebanadas.

Repetiste una y otra vez que tú y mi mamá sólo querían lo mejor para mí,
y que sus regaños no eran por desamor…
trataste de explicarme que la comprension
no era darme siempre la razón;
pero, a pesar de ello,
en muchas ocasiones preferiste ceder, y callar;
con esa actitud tan consiliadora que adoptaba,
con tal de que yo no cumpliera mis constantes amenazas,
mientras yo los acusaba de ser los peores padres.

Qué Razon tenias Papá,
cuando te acercaste a mí,
y me suplicaste que viviera conforme a mi edad,
porque la juventud es como un suspiro del alma,
y cuando nos damos cuenta,
los años nos llevan ventaja;
me suplicaste que no abandonara la escuela
porque de ello dependeria gran parte de mi vida en el futuro;
“no cometas el mismo error que yo, hijo”,
me dijiste en aquella ocasion,
y sim embargo mi respuesta fue:
“Tù que sabes de eso?
lo que pasa esque tú ya estas viejo…
No se como no te cansas de estarme dando zermones”…
fué por eso que, solo llegué hasta la secundaria…

Recuerdo que mi madre me sentó cariñosamente en sus piernas,
y me habló de las mujeres,
me explico que una relacion de pareja va más allá de la atracción fisica,
y la pasión;
platicó cómo se conocieron y la manera en que la conquistaste,
de la forma en que se ama a los hijos,
del respeto hacia la esposa,
y el cariño con el que se le debe tratar,
y ya ves, papá,
apenas cumplí la mayoria de la edad y me tuve que casar,
por esa falta de responsabilidad…

Qué razón tenías papá,
que antes de marcharme de la casa,
intentaste detenerme,
y con lágrimas en los ojos me aclaraste:
“Algún día tú tambien serás papá,
y podrás entenderme, hijo”,
y en pago a eso te miré fijamente a los ojos y te dije:
“Yo sí seré un buen padre,
a mis hijos, no los estaré fastidiando tanto,
dejaré que sean los que ellos quieran,
y que sean felices”,
y en un tono más soverbio repetí:
“Yo voy a ser mejor que ustedes”.
Me aconsejaste que, pasara lo que pasara,
viviera como viviera, nunca me humillara ante los demás,
porque la dignidad no se vende, no se pierde,
y hasta la libertad tiene sus límites,
y apenas me sentí libre,
aproveché para emborracharme con mis amigos hasta desfallecer,
y desperté tirado en una calle, sucio, maloliente;
me atreví a pedir limosna
y ante la desesperacion se me hizo fácil robar,
aunque me advertiste que mi enemigo no estaba en la casa,
sino en las calles,
disfrazado de falsos amigos,
absurdos placeres y dinero manchado…

Qué razón tenías papá,
cuando me adelantaste que si abandonaba el hogar,
mi madre moriría de pena y tristeza,
y yo qué hice… me burlé de tí,
te aclaré que si eso sucedía sería por tu culpa,
por la vida tan estricta que nos dabas,
por las exigencias y por tu concepto de la disciplina y la responsabilidad,
porque cuando llegabas a la casa hacias llorar a mi madre con tus ridículos obsequios,
cuánto tiempo me tardé en comprender que esas lágrimas,
eran de alegría, y no de dolor o tristeza…

Un día, me tomaste entre tus brazos y me dijiste muy quedito al oido
esas cosas que aún gusrdo en mi corazón:
“ojalá nunca crecieras, hijo mío,
ojalá siempre fueras mi pequeñito y yo siguiera siemdo tu héroe para toda la vida,
imaginar, que siempre tendrás 6 años”,
pero ya ves, papá,
hoy me arrepiento de todas esas palabras contra tí,
de mis actos que tanto te dañaron,
de tantas noches que te tuve a tí y a mi mamá en vela por no llegar de la fiesta,
de las mentiras malarmadas que inventaba con tal de no escuchar tus sabios consejos,
de recordar cómo te humillaste varias veces frente a mí,
con tal de yo tuviera esa falsa razón;
de pisotear tu dignidad con mis gritos y reclamos,
y cientos y cientos de reproches en contra de ese cariño incondicional…

Mírame ahora, papá,
sentado en una sala de hospital,
lleno de angustia,
esperando noticias sobre la salud de mi hijo,
ese… al que yo iba a educar…
mejor que tú a mi,
sí… también él se sintió grande,
a pesar de mis consejos decidió no escucharme y,
hacer su propia vida como lo hice yo,
le pido a Dios que me ayude,
y a tí, mi gran héroe de siempre,
que ojalá me hayas perdonado… todo….
me costó mucho tiempo, dolor, y sufrimiento,
pero despues de tantos años,
logre entender que por fin te amé, papá,
más de lo que yo creía…
Qué Razón tenías, Papá…

Autor: Mariano Osorio

Algunas amistades son eternas.

Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reir sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas.
Ese alguien que te convence
de que hay una puerta lista
para que tú la abras.
Esa es una amistad eterna…

Cuando estás triste
y el mundo parece oscuro y vacío,
esa amistad eterna levanta tu ánimo
y hace que ese mundo oscuro y vacío
de repente parezca brillante y pleno.
Tu amistad eterna te ayuda
en los momentos difíciles, tristes,
y de gran confusión.
Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.
Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.
Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien.

Si tú encuentras tal amistad
te sientes feliz y lleno de gozo
porque no tienes nada de qué preocuparte.
Tienes una amistad para toda la vida,
ya que una amistad eterna no tiene fin.

Poema del día, hoy dedicado a mi amiga Patri.

Mil besos amiga mia !!!

Los niños aprenden lo que viven.

Si los niños viven con crítica,

aprenden a condenar.

Si los niños viven con hostilidad,

aprenden a pelear.

Si los niños viven con miedo,

aprenden a ser aprensivos.

Si los niños viven con lástima,

aprenden a sentir pena por ellos mismos.

Si los niños viven con ridículo,

aprenden a sentir timidez.

Si los niños viven con celos,

aprenden a sentir envidia.

Si los niños viven avergonzados,

aprenden a sentir culpa.

Si los niños viven con estímulo,

aprenden a tener confianza.

Si los niños viven con tolerancia,

aprenden a ser pacientes.

Si los niños viven con elogios,

aprenden a valorar las cosas.

Si los niños viven con aceptación,

aprenden a amar.

Si los niños viven con aprobación,

aprenden a quererse.

Si los niños viven con reconocimiento,

aprenden que es bueno tener una meta.

Si los niños viven compartiendo,

aprenden a ser generosos.

Si los niños viven con honestidad,

aprenden la sinceridad.

Si los niños viven con imparcialidad,

aprenden la justicia.

Si los niños viven con amabilidad y consideración,

aprenden el respeto.

Si los niños viven con seguridad,

aprenden a tener confianza en sí mismos y en los de su alrededor.

Si los niños viven con amistad,

aprenden que el mundo es un lugar agradable donde vivir.

Dorothy Law Nolte