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La emoción: ¿aliado o enemigo? Comportamiento adaptado y psicopatología

Este finde….curso !!

La emoción es un proceso psicológico que entra en acción siempre que se produce algún cambio en las condiciones del medio en el que el organismo
desarrolla su actividad. Determina procesos de valoración y análisis específicos, y activa patrones  de respuesta concretos para hacer frente a esos cambios. En definitiva, la emoción constituye un  mecanismo natural de adaptación garante de la supervivencia y ajuste del organismo. No obstante,
eventualmente puede perder su carácter adaptativo, dando paso a estados emocionales alterados desprovistos de las características funcionales que le son propias, induciendo alteraciones de la conducta y causando distintos trastornos psicopatológicos. A lo largo de este curso se hace una exposición del proceso emocional normalizado, analizando su estructura y dinámica, así como sus alteraciones en el caso de la ira, la ansiedad y el estrés.

Si alguno esta interesado y quiere algun material del curso….ya sabe….que me escriba !!

 

 

Inteligencias múltiples.

Inteligencias múltiples.

La inteligencia no es una cantidad que se pueda medir con un número como lo es el coeficiente intelectual (CI).

La inteligencia es la capacidad de ordenar los pensamientos y coordinarlos con las acciones. La inteligencia no es una sola, sino que existen tipos distintos. Nuestro sistema para implementar las IM está dedicado a estimular las potencialidades en los niños en un clima activo y afectivo como lo exige el siglo XXI.

Es conocido fundamentalmente por su teoría de las inteligencias múltiples, que señala que no existe una inteligencia única en el ser humano, sino una diversidad de inteligencias que marcan las potencialidades y acentos significativos de cada individuo, trazados por las fortalezas y debilidades en toda una serie de escenarios de expansión de la inteligencia.

La teoría básica sobre las inteligencias múltiples puede resumirse en las siguientes palabras: Cada persona tiene por lo menos ocho inteligencias, habilidades cognoscitivas. Estas inteligencias trabajan juntas, aunque como entidades semiautónomas. Cada persona desarrolla unas más que otras. Diferentes culturas y segmentos de la sociedad ponen diferentes énfasis en ellas.

  1. Inteligencia lingüística. En los niños y niñas se aprecia en su facilidad para escribir, leer, contar cuentos o hacer crucigramas.
  2. Inteligencia Lógica-matemática. Se aprecia en los menores por su interés en patrones de medida, categorías y relaciones. Facilidad para la resolución de problemas aritméticos, juegos de estrategia y experimentos.
  3. Inteligencia Corporal y Cinética. Facilidad para procesar el conocimiento a través de las sensaciones corporales. Deportistas, bailarines o manualidades como la costura, los trabajos en madera, etc.
  4. Inteligencia Visual y espacial. Los niños y niñas piensan en imágenes y dibujos. Tienen facilidad para resolver rompecabezas, dedican el tiempo libre a dibujar, prefieren juegos constructivos, etc.
  5. Inteligencia Musical. Los menores se manifiestan frecuentemente con canciones y sonidos. Identifican con facilidad los sonidos.
  6. Inteligencia Interpersonal (inteligencia social). Se comunican bien y son líderes en sus grupos. Entienden bien los sentimientos de los demás y proyectan con facilidad las relaciones interpersonales.
  7. Inteligencia Intrapersonal. Relacionada con la capacidad de un sujeto de conocerse a sí mismo: sus reacciones, emociones y vida interior.

A estas siete líneas de inteligencia, inicialmente descritas (1983), Gardner añadió posteriormente una octava, la inteligencia naturalista o de facilidad de comunicación con la naturaleza; que consiste en el entendimiento del entorno natural y la observación científica de la naturaleza como la biología, geología o astronomía

La diversificación del desarrollo cognitivo que preconiza la teoría de las inteligencias múltiples ha venido a indicar líneas de acción pedagógica adaptadas a las características del individuo, modos de comunicación más eficaces y aplicaciones tecnológicas con un grado de conectividad adecuado al perfil intelectivo de sus usuarios.

Para Gardner, la inteligencia natural IQ no es un sustrato idéntico de todos los individuos, sino una base biopsicológica singular, formada por combinaciones de potencialidades múltiples que no siempre se despliegan como consecuencia de una educación estandarizada que no distingue los matices diferenciales del individuo.

En términos de mediación cultural e informativa esta disección de las capacidades perceptivas y, consecuentemente, de las demandas intelectivas permite explorar nuevas vías de acercamiento a los llamados objetivos públicos, generalmente descritos mediante parámetros sociológicos y de acuerdo con los intereses del emisor o de quienes usan los soportes. El análisis de la recepción a partir de las potencialiades perceptivas e intelectivas sugiere una relación nueva entre el creador del mensaje y la audiencia.

Gardner estudia asimismo el liderazgo, cómo se forma éste y su relación con las modas, con la diseminación de las actitudes a través de la comunicación. Es inimaginable un líder que no comunique bien, que no transmita los valores que le sustentan ante la opinión pública. Al revés, el líder debería saber describir estrategias de comunicación que le hagan llegar a públicos heterogéneos y especializados, esto es, que tenga en cuenta la naturaleza diversificada de las mentes perceptivas, su sensibilidad y desarrollo cognitivo.

 

El test de la golosina

Las Golosinas – Pasaje del 1995 libro de Goleman

EL CONTROL DE LOS IMPULSOS: EL TEST DE LAS GOLOSINASImagine que tiene cuatro años de edad y que alguien le hace la siguiente propuesta: «ahora debo marcharme y regresaré en unos veinte minutos. Si lo deseas puedes tomar una golosina pero, si esperas a que vuelva, te daré dos». Para un niño de cuatro años de edad éste es un verdadero desafío, un microcosmos de la eterna lucha entre el impulso y su represión, entre el id y el ego, entre el deseo y el autocontrol, entre la gratificación y su demora. Y sea cual fuere la decisión que tome el niño, constituye un test que no sólo refleja su carácter sino que también permite determinar la trayectoria probable que seguirá a lo largo de su vida.Tal vez no haya habilidad psicológica más esencial que la de resistir al impulso. Ese es el fundamento mismo de cualquier autocontrol emocional, puesto que toda emoción, por su misma naturaleza, implica un impulso para actuar (recordemos que el mismo significado etimológico de la palabra emoción, es del de «mover»). Es muy posible —aunque tal interpretación pueda parecer por ahora meramente especulativa— que la capacidad de resistir al impulso, la capacidad de reprimir el movimiento incipiente, se traduzca, al nivel de función cerebral, en una inhibición de las señales límbicas que se dirigen al córtex motor.

En cualquier caso, Walter Misehel llevó a cabo, en la década de los sesenta, una investigación con preescolares de cuatro años de edad —a quienes se les planteaba la cuestión con la que iniciábamos esta sección —que ha terminado demostrando al extraordinaria importancia de la capacidad de refrenar las emociones y demorar los impulsos. Esta investigación, que se realizó en el campus de la Universidad de Stanford con hijos de profesores, empleados y licenciados, prosiguió cuando los niños terminaron la enseñanza secundaria. Algunos de los niños de cuatro años de edad fueron capaces de esperar lo que seguramente les pareció una verdadera eternidad hasta que volviera el experimentador. Y fueron muchos los métodos que utilizaron para alcanzar su propósito y recibir las dos golosinas como recompensa: taparse el rostro para no ver la tentación, mirar al suelo, hablar consigo mismos, cantar, jugar con sus manos y sus pies e incluso intentar dormir. Pero otros, más impulsivos, cogieron la golosina a los pocos segundos de que el experimentador abandonara la habitación.

El poder diagnóstico de la forma en que los niños manejaban sus impulsos quedó claro doce o catorce años más tarde, cuando la investigación rastreó lo que había sido de aquellos niños, ahora adolescentes. La diferencia emocional y social existente entre quienes se apresuraron a coger la golosina y aquéllos otros que demoraron la gratificación fue contundente. Los que a los cuatro años de edad habían resistido a la tentación eran socialmente más competentes, mostraban una mayor eficacia personal, eran más emprendedores y más capaces de afrontar las frustraciones de la vida. Se trataba de adolescentes poco proclives a desmoralizarse, estancarse o experimentar algún tipo de regresión ante las situaciones tensas, adolescentes que no se desconcertaban ni se quedaban sin respuesta cuando se les presionaba, adolescentes que no huían de los riesgos sino que los afrontaban e incluso los buscaban, adolescentes que confiaban en sí mismos y en los que también confiaban sus compañeros, adolescentes honrados y responsables que tomaban la iniciativa y se zambullían en todo tipo de proyectos. Y, más de una década después, seguían siendo capaces de demorar la gratificación en la búsqueda de sus objetivos.

En cambio, el tercio aproximado de preescolares que cogió la golosina presentaba una radiografía psicológica más problemática. Eran adolescentes más temerosos de los contactos sociales, más testarudos, más indecisos, más perturbados por las frustraciones, más inclinados a considerarse «malos» o poco merecedores, a caer en la regresión o a quedarse paralizados ante las situaciones tensas, a ser desconfiados, resentidos, celosos y envidiosos, a reaccionar desproporcionadamente y a enzarzarse en toda clase de discus iones y peleas. Y al cabo de todos esos años seguían siendo incapaces de demorar la gratificación.

Así pues, las aptitudes que despuntan tempranamente en la vida terminan floreciendo y dando lugar a un amplio abanico de habilidades sociales y emocionales. En este sentido, la capacidad de demorar los impulsos constituye una facultad fundamental que permite llevar a cabo una gran cantidad de actividades, desde seguir una dieta hasta terminar la carrera de medicina. Hay niños que a los cuatro años de edad ya llegan a dominar lo básico, y son capaces de percatarse de las ventajas sociales de demorar la gratificación de sus impulsos, desvían su atención de la tentación presente y se distraen mientras siguen perseverando en el logro de su objetivo: las dos golosinas.

Pero lo más sorprendente es que, cuando los niños fueron evaluados de nuevo al terminar el instituto, el rendimiento académico de quienes habían esperado pacientemente a los cuatro años de edad era muy superior al de aquéllos otros que se habían dejado arrastrar por sus impulsos. Según la evaluación llevada a cabo por sus mismos padres, se trataba de adolescentes más competentes, más capaces de expresar con palabras sus ideas, de utilizar y responder a la razón, de concentrarse, de hacer planes, de llevarlos a cabo, y se mostraron muy predispuestos a aprender. Y, lo que resulta más asombroso todavía, es que estos chicos obtuvieron mejores notas en los exámenes SAT. El tercio aproximado de los niños que a los cuatro años no pudieron resistir la tentación y se apresuraron a coger la golosina obtuvieron una puntuación verbal de 524 y una puntuación cuantitativa («matemática») de 528, mientras que el tercio de quienes esperaron el regreso del experimentador alcanzó una puntuación promedio de 610 y 652, respectivamente (una diferencia global de 210 puntos).”

La forma en que los niños de cuatro años de edad responden a este test de demora de la gratificación constituye un poderoso predictor tanto del resultado de su examen SAT como de su CI; el CI, por su parte, sólo predice adecuadamente el resultado del examen SAT después de que los niños aprendan a leer. “Esto parece indicar que la capacidad de demorar la gratificación contribuye al potencial intelectual de un modo completamente ajeno al mismo CI. (El pobre control de los impulsos durante la infancia también es un poderoso predictor de la conducta delictiva posterior, mucho mejor que el CI.)”’ Como veremos en la cuarta parte, aunque haya quienes consideren que el CI no puede cambiarse y que constituye una limitación inalterable de los potenciales vitales del niño, cada vez existe un convencimiento mayor de que habilidades emocionales como el dominio de los impulsos y la capacidad de leer las situaciones sociales es algo que puede aprenderse.

Así pues, lo que Walter Misehel, el autor de esta investigación, describe con el farragoso enunciado de «la demora de la gratificación autoimpuesta dirigida a metas» —la capacidad de reprimir los impulsos al servicio de un objetivo (ya sea levantar una empresa, resolver un problema de álgebra o ganar la Copa Stanley)— tal vez constituya la esencia de la autorregulación emocional. Este descubrimiento subraya el papel de la inteligencia emocional como una metahabilidad que determina la forma —adecuada o inadecuada— en que las personas son capaces de utilizar el resto de sus capacidades mentales.

Morfopsicología.

Durante este curso de verano de la Uned, hemos realizado un “taller  sobre la psicologia del rostro y del cuerpo”, contado con la presencia del Doctor en psicologia  JuliánGabarre Mir. La ponencia y el taller a sido muy interesante, y para aquellos que os interese os dejo una entrevista encontrada en la red, que viene a decir lo que nos explico el mismo. Espero sea de vuestro agrado.
Entrevista

LA CARA REVELA NUETRA PERSONALIDAD

La Morfopsicología intenta abrirse paso en el mundo académico desde años. En Francia ya ha llegado a la Universidad como disciplina; en España se imparten cursos pero sólo en una escuela privada de Barcelona por JuliánGabarre Mir, diplomado en Morfopsicología y Profesor Agregado de laSociété Française de Morphosychologie, estando considerado uno de los mayores expertos del mundo.

Pues bien, Julián Gabarre acaba de editar en Flumen una obra que va a permitir a quienes no dominan la lengua de Moliere introducirse por fin en una disciplina a la que cabe augurarle un futuro prometedor. La obra -El rostro y la personalidad- es un excelente manual plagado de ilustraciones explicativas que hacen realmente sencilla y amena la comprensión de los fundamentos de esta nueva ciencia. Y por tal motivo quisimos hablar con él.
-¿Qué es exactamente la Morfopsicología?
-Una disciplina que permite conocer la personalidad de cualquier persona -su inteligencia, carácter, aptitudes y actitudes- a través de la observación y el estudio de su rostro y que ayuda a conocer cuáles son sus mejores cualidades y qué otras debe potenciar.-¿Y por qué el estudio del rostro y no de todo el cuerpo?
-Porque la única parte del cuerpo que generalmente está siempre a la vista de los demás es el rostro y éste es, además, la parte morfológicamentemás diferenciada del ser humano, la más delicadamente modelada, aquella en que la vida de la conciencia aflora y se refleja en él pudiendo ser observado por los demás. El rostro es, de alguna manera, la manifestación primaria del “yo”.
-Vamos, que el antiguo dicho de que “la cara es el espejo del alma” ha resultado cierto…
-Sí, entendiendo alma, etimológicamente, como el psiquismo de cada persona.
-¿Desde cuándo existe como disciplina?
-El deseo de adivinar lo que se encierra en el interior del individuo, en supsique y en su mente, es tan antiguo como la humanidad. Y, en ese sentido, ya desde los tiempos prehistóricos los hombres han practicado en alguna medida una fisiognomía rudimentaria. Pero sería el doctor Louis Corman, psiquiatra e investigador francés quien, tras rechazar el dualismo de RenéDescartes y aproximarse a las ideas de Spinoza -para quien cuerpo y espíritu son las dos caras de una misma realidad-, crearía la disciplina de laMorfopsicología.
Obviamente, las investigaciones y estudios que le llevaron a su estructuración son complejas y resultaría difícil resumir en una breve entrevista los fundamentos científicos en los que se basa. Pero puedo asegurarle que he verificado y constatado personalmente a lo largo de 21 años sus postulados.

-Y si esta disciplina es ya tan veterana, ¿por qué no se imparte en las facultades de Psicología y Psiquiatría?

-Lo ignoro. Quizá -dice sonriendo- haya cierto recelo por parte de la clase dirigente. No resulta cómodo para nadie -pero mucho menos para los personajes públicos- que la gente pueda saber mirándoles sólo a la cara cómo es uno realmente y no cómo aparenta ser. A quien no le importa es a quien no tiene nada que ocultar.
-¿Es una ciencia de aplicación directa?-Inmediata. Supone un paso radicalmente distinto al que la Psicología tradicional nos ha acostumbrado porque, además, nos lleva siempre al origen, allí de donde surge el carácter. Permite el diagnóstico del temperamento que dirige nuestra actividad en el mundo así como el pronóstico de los procesos de adaptación activo, afectivo y del conocimiento. Formarse en ella le sería pues de gran utilidad a médicos, psicólogos, psiquiatras, periodistas, profesores, maestros, abogados, jueces, directivos de empresa, comerciales, expertos en recursos humanos…
A los profesionales de la medicina porque pueden obtener con ella una información previa del paciente privilegiada. A los psiquiatras y psicólogos clínicos porque entenderán mejor los comportamientos individuales y grupales del paciente y de su familia y porque la transferencia del paciente al terapeuta se hace más fácil y con inmediatez. A los educadores, profesores y padres porque tendrán así una herramienta de gran ayuda ya que sabrán cómo orientar la educación de cada uno de los alumnos o de sus hijos. Sabrán, por poner un ejemplo, que un niño con ojos grandes tiene mayor capacidad de asimilación que la mayoría pero también que le cuesta más concentrarse por lo que en la escuela le deberíamos poner en primera fila y al lado de otro con ojos pequeños y boca pequeña ya que éste tiene más capacidad de concentrarse y menos tendencia a hablar, sobre todo si la boca tiene poco tono.Y, por supuesto, le es útil a cualquier persona que desee potenciar sus relaciones familiares, sociales o íntimas.
-¿Y sirve para orientar profesionalmente a nuestros hijos?
-A nuestros hijos y a cualquier persona ya que, como he dicho, se pueden ver las tendencias naturales de cada individuo, conocer sus mejores cualidades y capacidades y, por consiguiente, dónde tendría mayores posibilidades de triunfar a poco que éstas se estimulen. Con lo que les ayudaremos a ser más felices. Muchas personas que me vienen a consultar sobre sus relaciones con los hijos me dicen: “Si le hubiera conocido antes habría aprendido a comprender mejor a mis hijos”. En las consultas de relaciones de pareja ocurre lo mismo.
-Luego es igualmente aplicable al mundo de la empresa…
-A los expertos en recursos humanos les aporta grandes ventajas. Porque a la hora de seleccionar personal se puede detectar desde el principio si el candidato, por ejemplo, es complementario con el jefe o con el equipo que va a trabajar. En las negociaciones colectivas e individuales también es una herramienta de apoyo importante puesto que vemos si la persona esinfluenciable o no y en qué es influenciable, si en la cuestión mental, en la emocional o en la instintiva.
Asimismo, si sé qué predomina en cada persona -el pensamiento, los sentimientos o los instintos- también sabré cómo motivarla mejor. Algo muy útil, igualmente, en el caso de los comerciales y comerciantes ya que les hará obtener mayores ventas y sabrán fidelizar mejor a sus clientes.
-Estoy pensando en que para escoger pareja también puede ser interesante…
-Soy consciente de que una pareja de enamorados es incapaz de escuchar. La pasión es enemiga de la lucidez y es difícil que una persona a la que le atraiga otra escuche nuestro consejo. Por tanto, en estos casos aprendemos generalmente con los golpes de la vida. Pero deberíamos recordar que sentirse atraído por alguien no implica que uno piense de manera similar, que tenga los mismos gustos, inquietudes, intereses, aficiones, formación, expectativas… Además, del otro nos suele atraer inconscientemente aquello de lo que carecemos y, por tanto, la atracción se hace por los polos opuestos.
De ahí que cuando decrece la pasión suelan quedar sólo los antagonismos, que serán fuente de ruptura. Obviamente, si dos enamorados supieran algo de Morfopsicología sabrían con antelación la posible armonía o dificultad de su relación en el futuro.
Muchas personas me consultan cuál es el fallo de su relación y se sorprenden cuando les hago ser conscientes de las tendencias naturales de ambos, causa de esa desarmonía.
-¿Me puede poner un ejemplo?
-Claro. Mire, si yo soy un hombre pasivo que tiendo a la comodidad, generalmente me atraerá una mujer muy activa; y a la mujer muy activa yo le atraeré porque en mí ve la calma. Pero cuando llevemos mucho tiempo juntos yo me preocuparé menos de la conquista y tenderé a la comodidad, a estar en el sofá; sin embargo, a ella, le apetecerá -por ejemplo- ir a hacer deporte o a bailar. En suma, será ella la que tirará del carro y yo iré montado en él, lo que poco a poco irá minando nuestra convivencia existiendo una alta probabilidad de que me abandone.
Si soy un hombre poco sociable me atraerá una mujer con necesidad de protagonismo y representación pero cuando estemos casados, como yo no necesito ni me gusta ir a fiestas o actos sociales aunque a ella le fascine, ello será fuente de discusión y probablemente de ruptura. Podría seguir pero se haría interminable…
A mi consulta acuden cada vez más parejas al borde de la ruptura pero haciéndoles conscientes de sus antagonismos ha habido una comprensión más rápida y cediendo cada uno algo han hecho la relación más llevadera; pero sólo con una justa comprensión.
Hace unas semanas vino un señor con algunas fotografías de su mujer y me preguntó cuál era la causa de que no quisiera hacer el amor con él. Se trataba de un hombre con unos instintos muy potentes y un cerebro muy racional pero su zona emocional, sentimental, era prácticamente nula; o sea, la típica persona asocial. Le pregunté entonces cuántas veces había regalado flores a su mujer, cuántas veces se había sacrificado por ir a una fiesta -a él no le gustaba ir y a su mujer sí-… Y unas cuantas preguntas más por el estilo. Se quedó sin saber qué decir y tomó nota. Luego, más tranquilo, me llamó para darme las gracias ya que él no era consciente de sus carencias.
Para que un matrimonio funcione debe haber afinidades, amor y armonía sexual. Y para lograrlo es esencial que se sientan en la “misma longitud de onda”. Asimismo, uno debe entender que el otro, como él mismo, necesita sus parcelas propias de autonomía.
-¿Con la Morfopsicología se puede saber si una persona, por ejemplo, es activa, impulsiva, tenaz o egoísta?
-Sí, se puede saber casi todo: su grado de inteligencia, su carácter, sus aptitudes, sus actitudes…. Se puede saber si uno es activo a nivel intelectual, afectivo o instintivo y dónde será más generoso en estos niveles. También podemos deducir el grado de sensibilidad de cada persona y cómo es su sexualidad; si es activa, imaginativa y generosa o si es receptiva, pasiva o egoísta; las tendencias naturales de fidelidad o infidelidad; qué tipo de inteligencia tiene: si es lógica, intuitiva, concreta o abstracta; si es perseverante o inconstante…
Por ejemplo, hace unas semanas recomendé a un joven de 1,75 de estatura y 130 kilos de peso para un puesto de informático (programación y gestión), un muchacho que había tenido ya muchas entrevistas y no le contrataban porque un obeso tiene tendencia a la inactividad física. Sin embargo, con la Morfopsicología observamos que a nivel mental era muy activo. Lo presentamos a la empresa y les dimos las explicaciones pertinentes ya que tienen confianza en esta disciplina y el resultado es extraordinario. Si no hubiésemos sabido Morfopsicología este hombre, por razones de estética -que hoy tanto se valoran-, no hubiera encontrado trabajo a pesar de que es un gran profesional de excelente rendimiento.
-Empieza a darme la impresión de que la Morfopsicología puede ser tildada de determinista…

-De ninguna manera: la Morfopsicología no es determinista. En el ser humano hay influencias genéticas, medioambientales, sociales, educacionales, nutricionales, afectivas… Ahora bien, si el medio ambiente nos cambia, la cara también nos cambiará; y si nuestro psiquismo cambia, nuestra cara cambiará. Eso está comprobado.

Saber Morfopsicología puede, pues, hacernos conscientes de nuestras virtudes y defectos y, conociéndolas, cambiarlas, mejorarlas o potenciarlas. Por tanto, la Morfopsicología no es sinónimo de petrificación sino de evolución, de educación de nuestra sensibilidad con vistas a una mayor adaptación al medio.
-¿Y con el libro que acaba de publicar se puede aprender Morfopsicología?
-Si una persona es paciente puede saber si la otra se mueve por el pensamiento, por los sentimientos o por los instintos, si es activa o pasiva, si es constante o inconstante y muchas cosas más. Aunque la Morfopsicología requiere perseverancia.
-¿Y cuáles son las principales características que se estudian en el rostro?
-En primer lugar, el grado de dilatación o retraimiento de la cara. En segundo lugar, la forma; es decir, lo que llamamos el modelado, que nos indica el grado de socialización y cómo son nuestros contactos; en tercer lugar, el tono; y, en cuarto, el marco y los receptores. Además, hay que estudiar el rostro dividiéndolo horizontalmente en tres partes: la superior nos habla de la cuestión cerebral, la media de la afectiva y la inferior de los instintos.
-¿Qué es un rostro “dilatado? ¿Y uno retraído?
-A grandes rasgos, un rostro dilatado es el propio de una persona gorda y uno retraído el de una persona delgada. La persona de rostro dilatado suele tener la cara ancha (a veces cuadrada) si se le mira de frente y convexa si se le observa de perfil. Asimismo, los ojos son más bien grandes, la nariz respingona, los labios carnosos y abiertos y la boca grande.
En cuanto a la persona de rostro retraído diré sólo que sus características son las opuestas. Pero hay que decir que no existe el retraído puro.
-¿Y cuántos tipos de rostro tiene establecidos la Mosfopsicología?
-El tipo de rostro o modelado puede ser, básicamente, de cuatro clases: redondo, plano, ondulado o abollado.
Las personas con el rostro redondo destacan por sus contactos suaves, fácil adaptación y buena receptividad. Pero su sensibilidad es lenta en despertar.Las de rostro plano son personas poco flexibles y es difícil el contacto inicial con ellas. La cara refleja la tensión interna.
Las de rostro ondulado son personas con un alto grado de socialización, gente con dulzura y que se esfuerza a la hora de luchar.
Por su parte, las de rostro abollado son pasionales, conflictivas y de difícil equilibrio. Suelen tener reacciones bruscas.
-¿Qué es el tono energético?
-Hace referencia al grado de vitalidad de la persona, a su actitud general ante la vida: activa o pasiva.Una persona con tono es extrovertida, activa, voluntariosa y de carácter influyente y valiente. Una átona, en cambio, denota falta de vitalidad y de actividad. Es más pasiva, introvertida, ansiosa y de mentalidad más cobarde.
Las personas con tono tienen en general rostros musculosos y firmes sin apenas grasa. Asimismo, sus órganos sensoriales -boca, nariz, ojos y oreja- suelen estar más bien expandidos.Las átonas tienen la carne blanda, fofa, falta de tensión, caída. Y los receptores dan la impresión de hundirse.
-¿Y qué es el marco? ¿Y los receptores?
-Cuando hablamos del marco nos referimos al armazón óseo (frente, sienes, pómulos, mandíbula inferior y mentón) que acolchan los músculos. Y nos informa de las energías, las capacidades, las necesidades humanas. En suma, de la vitalidad y potencia -sobre todo física- de la persona así como de su capacidad de realización. Luego, el tono energético nos dirá si ese potencial está activado o no. En cualquier caso, tanto un exceso como una carencia de tono son negativos.
Los receptores sensoriales son, obviamente, los ojos, la nariz y la boca. Y nos dicen cómo administramos las energías que tenemos y cómo es nuestra comunicación.
-Por lo que infiero, el estudio bien hecho de un rostro no es tan simple… -Ciertamente, no. Requiere conocimientos, tiempo y experiencia. Pero se aprende.
FUENTE: José Antonio Campoy en Discovery Dsalud

Resiliencia

El Misterio de la Esquizofrenia.

 

El Misterio de la Esquizofrenia Parte 1

 

El Misterio de la Esquizofrenia Parte 2

 

El Misterio de la Esquizofrenia Parte 3